Sobre esta Obra
El caballo es mi animal favorito, así que esta obra nace también desde ese gran AMORE.
En esta oportunidad escogí a los caballitos de mar porque aprendí que tienen una sola pareja para toda la vida, y esa unión me pareció profundamente hermosa... un amor que va más allá del plano físico y que incluso puede trascender la muerte.
Y como un detalle tan curioso como especial de la naturaleza, es el macho quien lleva al bebé... ¿Qué mejor muestra de amor?
Además, la unión de sus cuerpos, de manera sutil y artística, forma un corazón.
A través de la obra se percibe el silencio y la paz... ese momento íntimo entre ellos, acompañado por el movimiento suave del agua.
Tienen los ojos cerrados porque, al final, las cosas más grandes no se ven ni se dicen...
se sienten con el corazón.








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