Sobre esta Obra
En esta obra, la tortuga encarna el valor de Kenkyo, humildad -uno de los principios que más me representa y que considero una de las virtudes más hermosas del ser humano.
Para mí, la humildad no es hacerse pequeño; es conocerse más.
Es reconocer nuestras fortalezas y debilidades con honestidad y apertura.
Es valorar a los demás sin creernos superiores, entendiendo que cada persona, cada experiencia y cada camino tiene algo que enseñarnos.
La tortuga avanza con paso sereno, firme y silencioso, recordándonos que la verdadera grandeza no necesita ruido. Lleva su hogar consigo, evocando que la seguridad nace desde el interior. Siempre conectada con la tierra, con lo esencial, nos invita a caminar con respeto, presencia y una sabiduría que no se impone, sino que inspira.
Kenkyo nos invita a mirar la vida con más gratitud, más aprendizaje y más humanidad.
A comprender que la humildad no es quererse menos...
es abrirse más a la luz de los demás.







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